The pandemic and the shortage of plastic raw materials have affected the sector. However, the T-Mec could tip the balance in Mexico's favor in the long term.
La ropa de trabajo ha evolucionado mucho desde los simples overoles de algodón. Hoy existen prendas resistentes a la llama, al arco eléctrico, a los químicos y de alta visibilidad. El siguiente paso de esta evolución son los textiles inteligentes: tejidos capaces de detectar, reaccionar o comunicar información sobre el entorno y sobre la persona que los lleva.
Se denomina textiles inteligentes a los materiales que incorporan funciones más allá de las tradicionales de cubrir y proteger. Pueden clasificarse en tres grandes grupos:
En la industria, estas tecnologías pueden mejorar significativamente la seguridad y el bienestar de los trabajadores:
Los textiles inteligentes permiten pasar de una protección pasiva a una prevención activa. Los datos recopilados por las prendas pueden integrarse en plataformas de gestión de seguridad para identificar riesgos, analizar tendencias y tomar decisiones antes de que ocurra un accidente. Así, el trabajador se convierte en parte de la red de sensores de una planta conectada.
Antes de una adopción masiva, la industria debe superar varios obstáculos: la durabilidad de los componentes electrónicos frente al lavado industrial, la autonomía de las baterías, el costo de las prendas y la certificación conforme a las normas de protección. También es esencial definir reglas claras sobre la privacidad de los datos personales que recogen estas prendas.
A medida que los sensores se vuelven más pequeños, flexibles y económicos, los textiles inteligentes pasarán de los proyectos piloto a la dotación cotidiana de muchas empresas. Para los responsables de seguridad y salud en el trabajo, conocer estas tecnologías desde ahora será clave para aprovecharlas.