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Las subestaciones eléctricas concentran equipos costosos y críticos, como transformadores de potencia, interruptores y sistemas de medida. Una sobretensión causada por una descarga atmosférica o por una maniobra en la red puede dañarlos en fracciones de segundo. Para evitarlo se instalan pararrayos, también llamados descargadores de sobretensión. Entre ellos, los pararrayos poliméricos tipo estación con resistencia altamente no lineal se han convertido en una solución muy extendida.
El corazón del pararrayos es una columna de varistores de óxido de zinc. Este material tiene una característica eléctrica altamente no lineal: a la tensión normal de operación se comporta casi como un aislante y deja pasar una corriente mínima, pero cuando la tensión supera cierto nivel su resistencia cae bruscamente y conduce grandes corrientes hacia tierra. Una vez pasa la sobretensión, vuelve a su estado de alta resistencia sin interrumpir el servicio.
Gracias a esta característica, los pararrayos modernos ya no necesitan explosores en serie, lo que simplifica su construcción y mejora su respuesta.
Tradicionalmente, los pararrayos se fabricaban con envolventes de porcelana. Los modelos poliméricos utilizan caucho de silicona u otros materiales compuestos, con ventajas importantes:
Los pararrayos tipo estación son los de mayor capacidad de absorción de energía y se emplean en subestaciones de media y alta tensión, donde protegen transformadores y equipos de gran valor. Se diferencian de los tipo distribución por su capacidad de soportar descargas más severas y maniobras de líneas largas.
La selección de un pararrayos requiere conocer la tensión del sistema, la forma de conexión a tierra del neutro, los niveles de aislamiento de los equipos protegidos y las condiciones ambientales. La ubicación también es decisiva: el pararrayos debe instalarse lo más cerca posible del equipo que protege y contar con una puesta a tierra de baja impedancia.
Aunque requieren poco mantenimiento, es recomendable inspeccionarlos visualmente, revisar los contadores de descargas cuando existan y realizar mediciones de corriente de fuga para detectar el envejecimiento de los varistores. Un pararrayos en buen estado es una inversión pequeña frente al costo de reemplazar un transformador dañado.