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La medición precisa del caudal de líquidos es indispensable en industrias como el agua potable y residual, alimentos y bebidas, química, papel, minería y farmacéutica. Entre las tecnologías disponibles, los medidores de flujo electromagnéticos ocupan un lugar destacado por su confiabilidad y su ausencia de partes móviles. La familia Promag, desarrollada por Endress+Hauser, es una de las más conocidas en este campo.
El medidor electromagnético se basa en la ley de inducción de Faraday. Cuando un fluido conductor atraviesa un campo magnético, se induce en él una tensión proporcional a su velocidad. Dos bobinas generan el campo magnético alrededor del tubo de medición y dos electrodos captan la tensión inducida. Conociendo el diámetro del tubo, el transmisor calcula el caudal volumétrico.
Como requisito, el fluido debe tener una conductividad eléctrica mínima. Por eso estos medidores son ideales para agua, lodos, pulpas, ácidos y muchas bebidas, pero no para hidrocarburos ni gases.
La línea Promag incluye versiones para aplicaciones de agua, de procesos industriales generales, de higiene exigente en alimentos y farmacéutica, y de servicio pesado en minería. Se ofrecen distintos revestimientos interiores, como caucho, poliuretano o fluoropolímeros, y materiales de electrodos adaptados a fluidos corrosivos o abrasivos. Los transmisores pueden ser compactos o remotos y se integran a los sistemas de control mediante salidas analógicas y protocolos de comunicación industrial.
Para obtener una medición confiable conviene garantizar que el tubo de medición esté siempre lleno, respetar los tramos rectos recomendados antes y después del sensor, evitar la acumulación de aire en los puntos altos de la tubería, asegurar una correcta conexión equipotencial y seleccionar un revestimiento compatible con el fluido.
Los modelos más recientes incorporan funciones de autodiagnóstico y verificación que permiten comprobar el estado del instrumento sin retirarlo del proceso. Esto facilita el cumplimiento de requisitos de calidad y reduce costos de calibración.
Un buen medidor de caudal permite dosificar con precisión, controlar el consumo de agua y materias primas, y detectar fugas o desviaciones. Por eso los medidores electromagnéticos como el Promag son una pieza clave en la automatización industrial.