The pandemic and the shortage of plastic raw materials have affected the sector. However, the T-Mec could tip the balance in Mexico's favor in the long term.
Durante la última década, la conversación en la manufactura mexicana giró en torno a la Industria 4.0: sensores, conectividad, análisis de datos y automatización. Hoy empieza a ganar terreno un concepto que no sustituye a esa transformación, sino que la completa: la Industria 5.0. Su idea central es devolver a las personas al centro de la producción y combinar la tecnología con objetivos de resiliencia y sostenibilidad.
La Industria 4.0 se enfocó en conectar máquinas y procesos para ganar eficiencia. La Industria 5.0 parte de esa base, pero cambia la pregunta: ya no se trata solo de producir más rápido y con menos errores, sino de cómo la tecnología puede potenciar las habilidades de los trabajadores, adaptarse a la demanda de productos más personalizados y reducir el impacto ambiental de las operaciones.
En la práctica, esto se traduce en robots colaborativos que trabajan junto a los operadores, sistemas de inteligencia artificial que apoyan la toma de decisiones en piso de planta y líneas de producción capaces de ajustarse con rapidez a cambios en los pedidos.
México es uno de los grandes polos manufactureros de América, con clústeres automotrices, aeroespaciales, electrónicos y de dispositivos médicos. La relocalización de cadenas de suministro hacia la región ha traído nuevas inversiones y, con ellas, la presión de operar con estándares cada vez más altos de calidad, trazabilidad y sostenibilidad.
En este contexto, la Industria 5.0 ofrece un marco útil. Las plantas que integran tecnología avanzada sin perder de vista el factor humano pueden responder mejor a clientes exigentes y, al mismo tiempo, retener talento calificado.
El cambio más profundo está en los perfiles profesionales. Las empresas buscan ingenieros que entiendan tanto los procesos de manufactura como los negocios, capaces de traducir datos en decisiones y de coordinar equipos donde conviven personas y máquinas. También crece la demanda de técnicos que sepan programar, mantener y supervisar sistemas automatizados.
La adopción no será uniforme. Las grandes plantas de empresas globales avanzan más rápido, mientras que muchas pequeñas y medianas empresas proveedoras aún trabajan en digitalizar procesos básicos. Cerrar esa brecha será clave para que toda la cadena de valor aproveche la nueva etapa. La Industria 5.0 no es un destino, sino una dirección: una manufactura más inteligente, más humana y más sostenible.