Reconocida en Estados Unidos, y en el mundo, como una organización que representa los intereses industriales de quienes fabrican nuevas tecnologías para manufactura. En 2002 AMT abrió una sucursal en Monterrey con el fin de ser un puente entre empresarios mexicanos y fabricantes estadounidenses.
Además, se proyecta como una entidad asesora en la compra de nuevos equipos que impulsen el crecimiento de las compañías en México.